
El Fondo Monetario Internacional redujo a 2,2% la proyección de crecimiento del PIB de América Latina y el Caribe en 2026, 0,1 puntos menos que en octubre pasado. Brasil crecería 1,6% y México 1,5% ese año. A nivel global, el FMI prevé 3,3% de expansión en 2026, pero advierte riesgos ligados a expectativas tecnológicas y tensiones geopolíticas.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó la Actualización de Perspectivas de la Economía Mundial en la que ajustó ligeramente a la baja su previsión del crecimiento económico de América Latina y el Caribe para 2026. La nueva estimación es de 2,2%, 0,1 puntos porcentuales menos respecto al cálculo de octubre de 2025, aunque anticipa una mejora para 2027 con un crecimiento proyectado de 2,7%.
En términos de las principales economías, el FMI calcula que el Producto Interno Bruto (PIB) de Brasil crecerá 1,6% en 2026, lo que representa una reducción de 0,3 puntos porcentuales comparado con la proyección anterior. Esto ilustraría una tendencia de desaceleración tras el crecimiento del 3,4% en 2024 y una estimación para 2025 de 2,4%.
Para México, la proyección de crecimiento del PIB en 2026 es de 1,5%, partiendo de un estimado de 0,6% en 2025, un año marcado por presiones arancelarias desde Estados Unidos. El FMI proyecta que la economía mexicana repuntará aún más en 2027, con un crecimiento esperado de 2,1%.

A nivel global, el organismo multilateral mantiene un panorama algo más favorable con un crecimiento mundial estimado en 3,3% para 2026 y 3,2% para 2027, ligeramente superior a previsiones previas. Este panorama positivo está impulsado por inversión y adaptabilidad del sector privado, aunque persisten preocupaciones sobre la inflación en Estados Unidos y otras economías avanzadas.
Un aspecto clave de la actualización del FMI es la identificación de riesgos que podrían impactar tanto el crecimiento regional como el global. Entre ellos figuran expectativas demasiado optimistas sobre mejoras en productividad derivadas de la inteligencia artificial (IA), así como posibles escaladas de tensiones geopolíticas en regiones como Oriente Medio y Ucrania. Si estos factores se agravan, podrían reducir la confianza empresarial, frenar el consumo e inversiones, y, en definitiva, afectar negativamente las perspectivas económicas.
RealRisk/ Fuente: Fondo Monetario Internacional
